Cuando Pippi nació, sus dueños esperaban un burro, ya que su madre es una burra. Pero las rayas de sus patas hacían deducir que se trataba de otro animal: un cebrasno, ¡mitad cebra, mitad asno!
Los animales de distintas especies no se reproducen en libertad, y en cautividad es muy poco frecuente. “Los burros y las cebras han convivido aquí durante años sin reproducirse, por lo que Pippi nos dio una gran sorpresa”, explica C.W. Wathen, fundador y director de la reserva de Chestatee. “Cuando vi las patas a rayas aquella noche, pensé que la linterna no funcionaba bien”.
Pippi es lista y tozuda como un burro y relincha como una cebra, suele demostrar más inteligencia ante los que intentan meterse con ella. Sea cebra o asno, Pippi ha caido bien a sus compañeros burros y camellos.







